«Golpe a la nación. Crónica de una conjura consentida», Javier Torrox

Javier Torrox

Javier Torrox es filólogo y periodista. (…) Y ha escrito un libro espléndido que se lo recomiendo. Se titula Golpe a la nación. Y como ustedes pueden deducir, habla de la rebelión de la Generalitat. La tesis de fondo del libro es (…) que lo de Cataluña no ha sido un golpe de Estado sino algo bastante más grave, porque, como Javier explica en el libro, el golpe de Estado tradicional ataca a lo constituido, la forma del Estado, la forma de gobierno o al propio gobierno para derribarlo. Pero en este caso la tesis, que me parece muy interesante y que comparto, es que la agresión de la conjura de las instituciones regionales catalanas se dirigió contra la unidad de lo que sustenta a todo lo constituido y que es lo constituyente, es decir, la nación: la reunión de todos los españoles.

«Así es, Javier. Esta tesis se sustenta en la crisis generada por la rebelión de la Generalidad, el 6 de septiembre de 2017. El hecho esencial que produjo la crisis fue la ley de referéndum que se aprobó ese día en el Parlamento catalán. Significó el establecimiento de que Cataluña era un sujeto político soberano y eso de por sí constituyó el golpe a la nación, porque implicaba quebrar la unidad de la nación española. Cuando comencé a desarrollar esta tesis empecé a investigar, a documentarme, a buscar información sobre distintas formas de golpe de Estado y me vi obligado a desarrollar este concepto que ha resultado ser nuevo, que es «golpe a la nación» y que desarrollo en el libro: cómo se sustancia un golpe a la nación, en qué consiste y cuáles son sus implicaciones. Siempre desde el punto de vista político, esto es, desde el punto de vista de las relaciones de poder.» [Javier Torrox] 

Creo que fue José Luis González Quirós quien dijo que, tal y como están planteadas las cosas ahora mismo, sólo hay dos opciones: o los secesionistas acatan la legalidad vigente, vuelven al redil. O la otra opción que tienen es la guerra.

«Expresado en estos términos, con los que yo estoy totalmente de acuerdo, son las dos únicas vías que a largo plazo podrán dar una solución a la crisis que han desatado los actores de las instituciones políticas catalanas, (…) Si un golpe de Estado, como bien apuntabas al inicio de nuestra conversación, ataca a todo lo que es lo constituido y lo constituido es aquello que viene desarrollado en una Constitución. Es decir, la Constitución establece cuál es la forma del Estado, establece cuáles son los medios de elección del Gobierno (que es la forma de gobierno) y establece también cuáles son los medios ajustados a derecho para que un gobierno cambie y ceda el paso a otro gobierno… Todo esto es lo constituido, pero ¿qué es lo que constituye a lo constituido? Y la respuesta es: la nación. Por esta razón, el gobierno y todos los actores políticos españoles hablaban al inicio de la rebelión de la Generalidad que aquello suponía un golpe de Estado, un golpe a la Constitución, un golpe a la democracia y demás, hasta cierto punto es cierto. Pero todos esos golpes, que describían los actores políticos, eran golpes en segundo grado, era un golpe de Estado en segundo grado, porque previamente lo era a la nación. Y todo aquello que ataca a la nación acaba por desmoronar todo lo que emana de la nación. Si la nación se desmorona, todo lo que procede de ella se va a desmoronar de forma absolutamente inevitable. (…)  la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010. Uno de los votos particulares establecía, desde mi punto de vista muy acertadamente, que el Estatuto de Autonomía de Cataluña se había subrogado el poder constituyente que pertenece en exclusiva y de forma colectiva a todos los ciudadanos españoles. (…) en septiembre y octubre de 2017. Los españoles se vieron totalmente abandonados por su gobierno. (…) Al verse en esa situación, unido a que las Cortes españolas, el Congreso de los Diputados y el Senado tampoco daban ninguna respuesta a lo que suponía un ataque frontal a la nación, ¿cuál fue la reacción de los ciudadanos? Se echaron a la calle (…) Al principio, muy tímidamente: eran pequeños grupos de personas. La fortaleza de esas manifestaciones estaba más en la calidad que en la cantidad. Y estaba más en la calidad que en la cantidad porque en ese momento había que tener una fortaleza personal muy notable para salir a la calle a enfrentarse a la situación, a reivindicar la unidad de la nación, que era algo que no hacía ni tan siquiera el Gobierno. (…) el Rey se dirige expresamente a los tres poderes del Estado y les conmina a sofocar la rebelión de inmediato. Lo dice en el momento en el que apunta: «Es responsabilidad de los tres poderes del Estado garantizar y asegurar el ordenamiento y la vigencia de la Constitución y el Estatuto de Autonomía». Lo que le está diciendo a los tres poderes del Estado es “no estáis protegiendo los derechos y libertades de los ciudadanos. ¿Qué estáis haciendo? Hacedlo de inmediato. Es vuestra responsabilidad”. Si no lo hacen las instituciones, lo acabarán haciendo los ciudadanos.» [Javier Torrox] 

Para Disdentia


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