Marruecos afila los dientes

Marruecos es nuestro vecino y, por ello, uno de nuestros potenciales enemigos; algo extensible a todos los que nos rodean, porque es ley humana que donde hay intereses mutuos, muchas veces lo son contrapuestos. En el caso de Marruecos –por cierto que como en el de Francia–, la Historia demuestra que nuestro vecino del Sur es de lo más díscolo, resbaladizo, engañoso y nada de fiar. En la actualidad, y como viene haciendo desde su formación en 1957 una vez nos retiramos, a la par que Francia, de aquellas tierras después de habernos dejado materialmente la piel por sacarles de su ancestral atraso, Marruecos no hay día que no deje de zaherirnos de una forma u otra; bien que sólo porque sabe que somos idiotas… al menos nuestros dirigentes de todo color que aún no se han dado cuenta de cómo hay que tratar a los bereberes para que te respeten.

Al margen de sus siempre tan constantes como infundadas reclamaciones de Ceuta y Melilla, sus ampliaciones de aguas territoriales a costa de las nuestras, así como de sus agresiones vía riadas de inmigrantes, hoy vamos a reseñar aquí el peligro que representa para nuestra patria la escalada armamentística marroquí que, no por ser ya antigua ni de sobra conocida, deja de ser un problema al que habría que dar solución cuanto antes mejor, no sea que a tal enemigo del Sur, crecido con nuestra decadencia y degeneración, le dé un día por dar ese paso al frente que tanto ansía y nos coja fuera de juego por completo; y que no nos venga con que su fortalecimiento militar se debe sólo y exclusivamente a sus acendrados antagonismos con Argelia.

VT-1A

En los últimos años Marruecos sigue disparando su gasto de defensa; al tiempo que ha decretado la vuelta del servicio militar obligatorio con levas de cerca de 10.000 efectivos, lo que comparado con nuestras posibilidades en tal sector no se pueden imaginar cuan lejos nos queda. Amén de que los moros siguen dispuestos a dar hasta la vida por su sultán, mientras que aquí los españoles no la darían ni por ellos mismos, para qué decir de por España.

Marruecos, que ya poseía 54 carros de fabricación China VT-1A, versión para la exportación del modelo más avanzado fabricado por Pekín, sigue optando por tal producto al encargar 100 unidades más.

CAESAR de 155 m/m

Ha cerrado con Francia, su mentor de casi siempre –qué casualidad–, sendos contratos de 200 millones de euros cada uno para la adquisición de cuatro baterías de defensa aérea COBRA VLBIKA y otro de cuarenta obuses CAESAR de 155 m/m, con lo que refuerza sobradamente su potencial en tal tipo de armamento, pues recordemos que ya posee otros similares de la clase M109 y MKF3 ambos de 155 m/m, M110A2 de 203 m/m y dos unidades S19MSTA de 152 m/m de fabricación rusa.

Asimismo, y en la misma línea, ha adquirido el lanzador de cohetes múltiple de origen chino PHLO3 AR2 de 300 m/m, así como treinta y seis unidades del EFICES A con alcance efectivo de 130Kmts.

En cuanto a carros de combate, Marruecos posee 400 unidades modernizadas del potente M1A1 ABRAMS norteamericano que se unen a los M60 y a los T62 modernizados de fabricación rusa.

La aviación ha actualizado 27 Mirage F1 equiparándolos al más moderno en servicio en Francia tipo Astra MF2000 con un coste de 420 millones de dólares; cazas que superan en prestaciones a nuestros F18 Hornet. Además, y no contento con ello, ha adquirido cinco cazas M16V BLOCK F70, veinticinco del tipo BLOCK72 (más los oportunos motores y rádares, también de repuesto, así como cursos de entrenamiento de pilotos) y 23 cazas F16 norteamericanos.

Mirage F1

En cuanto a la Armada tampoco Marruecos se duerme en los laureles, viniendo desde 2008 realizando encargos multimillonarios a Holanda y Francia para dotarse de una fragata lanzamisiles SIGMA 10513, dos de la clase 9813, a la que se une la ya en servicio Mohammed VI de la clase FREEM francesa. Y no hay que olvidar que nosotros, en nuestra estupidez, hemos «regalado» a Marruecos fondos para que refuerce su potencial de vigilancia costera que… no van a emplear para impedir el tráfico de inmigrantes, toda vez que dicho tráfico está controlado por el propio sultán, como todo en Marruecos, donde no se mueve una hoja, ni un dirhan, sin que él lo ordene y se lleve su parte.

Fragata Mohammed VI

Con lo dicho no descubrimos ningún secreto, porque prácticamente todo se conoce tanto en la Moncloa como en la Junta de Jefes de Estado Mayor española, lo que no nos tranquiliza en absoluto, porque nada más hay que ver quiénes habitan en tal palacio y quiénes forman tal Junta para echarse a temblar, ya que podemos afirmar que el ya de por sí creciente potencial militar marroquí se ve reforzado por el hecho de que nuestro peor enemigo, peor incluso que nuestro vecino del Sur, somos nosotros mismos, nuestros dirigentes políticos y militares; y a los hechos que vemos nos remitimos.

Mohamed VI

Que Marruecos pueda decidirse por una agresión militar casi nadie se lo cree en nuestras altas y no tan altas esferas, pero ahí precisamente radica lo más peligroso. Para nosotros, es obvio que nuestro enemigo del Sur sólo espera a la puerta de su casa a ver pasar nuestra cadáver, o, al menos, a asegurarse de nuestra agonía, para entonces sí que reforzar con lo militar una agresión político/civil «espontánea» tipo Marcha Verde en lo que Rabat es maestro; con el apoyo siempre hipócrita de la mayoría de la comunidad internacional, yanquis a la cabeza, para quedarse con Ceuta y Melilla –que nuestros políticos entregarán a la primera de cambio como ocurrió con el Sahara que era mucho más importante– y hasta con las playas de las Canarias… turistas en bikini incluidas; y es que con las aguas ya se ha quedado sin que hayamos ni chistado… no sólo los políticos, sino tampoco los militares.

Marruecos afila sus dientes, mientras nosotros le damos incluso de comer y limamos los nuestros, al tiempo que seguimos soñando con que, llegado el momento, nuestros «socios» europeos nos sacarán las castañas del fuego. Ingenuos.


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