Al infecto «padre» Ángel: que Dios le perdone, porque yo no

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El «padre» Ángel, ese no-cura, ese infame e inmundo personaje que va de lo que no es, al tiempo que exhibe sin pudor lo que realmente es; ese que, desde luego, sólo se la pega a los suyos y a los que quieren dejarse; ese pobre desgraciado que camina entre tinieblas por mucho que se crea que lo hace a la luz del Evangelio; ese que cree que el hombre vive sólo de pan, y no de la Palabra; ese soberbio exhibicionista y engreído de sí mismo, se ha descolgado con una carta (ver al final) muy propia de él. Y es que, visto el criminal desastre de los suyos con  motivo de la epidemia vírica, acude a su rescate pues no en balde forma parte esencial del aparato de agit-prop frentepopulista que ayuda eficazmente a imponernos su sistema totalitario deshumanizado, carta que no tiene desperdicio… o sea, que toda ella lo es.

Sólo unos breves comentarios para llamar la atención sobre su contenido torticero: comienza con un largo párrafo de autoalabanza –la caridad, si lo es de verdad, se hace en lo escondido,  sin publicidad, donde sólo Él la puede ver y apreciar–, para después hacer la pelota a los que sólo han cumplido son su deber, con su trabajo, sin que haya en ello heroicidad alguna porque sólo hubiera bastado que sanitarios, etc., hubieran salido corriendo abandonando sus puestos, para terminar –todo lo anterior no es más que el aperitivo para que la trampa surta efecto– adulando y lavando la cara al infame Pablo Iglesias y, por ende, al Frente Popular Bis, o sea, a Sánchez y compañía. Una carta muestra «de manual» de manipulación marxista, ideología atea y perseguidora de Cristo y la Iglesia desde siempre que es la verdadera y única «fe» que profesa el infame ciudadano Ángel. ¿Algún obispo o cardenal, Osoro, por ejemplo, en cuya diócesis anida, tomará medidas disciplinarias y urgentemente secularizadoras con este escandaloso «cura» que dispersa ovejas cada vez que respira?


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