Rafa Nadal o el orgullo de ser español

Se celebra en Melbourne el abierto de tenis de Australia. El pasado jueves 23 de enero Rafa Nadal, que aspira a ganar su 20º “Gran Slam”,  competía con el jugador argentino Federico Delbonis cuando al devolver un saque de éste la pelota hace una trayectoria por el exterior y paralela al lateral de la pista y golpea en la mejilla de la recogepelotas situada muy cerca del juez de silla. La chica (Annita es su nombre) aguantó el tipo, y Nadal no dudó en acercarse a ella, para ver si le había hecho mucho daño. Se disculpó, le acarició el rostro y le dio un beso en señal de disculpa y perdón.

Después de ganar el partido, Nadal volvió a acercarse a Annita e interesarse si se encontraba bien, y le regaló su cinta del pelo; al día siguiente compartió con ella, sus padres y su hermano un rato en una heladería, y se aseguró de que la valiente heroína se encontraba totalmente repuesta del golpe recibido el día anterior.

Este gesto, que ha sido muy valorado, contrastaba con lo ocurrido en la pista el día anterior, protagonizado por otro jugador (el francés Elliot Benchetrit) que había tenido un detalle muy diferente con una recogepelotas, a la que le había pedido un plátano y al entregárselo le había exigido que se lo diera pelado, lo que motivó que el juez de silla le cantara las 40.

El hecho me parece destacable porque expresa lo que es la idiosincrasia del español buen cristiano y de bien. Lo que fuimos en un tiempo como una Nación de gente de bien.

Vivimos en una España donde esta idiosincrasia está desterrada, la Iglesia está desaparecida para no contradecir la inmoralidad imperante, ya que el hecho de no le cobren o de que no le suban el IBI (impuesto de bienes inmuebles) parece ser que pesa más y es más importante para sus responsables que la ejemplaridad y magisterio de su doctrina y de su moral.

Lo que impera en la vida pública es un Gobierno, con su presidente a la cabeza, (prueba palpable de que  en España los envilecidos y los imbéciles son mayoría, quienes en su estupidez y miseria moral arrastran al resto al abismo) que le llaman “cum fraude” y “Falconetti”, etc. pero que en realidad debería llamarse Doctor Mentira, porque no hay un tío en toda la zona € que tenga la jeta y la capacidad de mentir y sostenerse o mutar en la mentira una y otra vez sin el menor pudor que este personaje que en ignominia le disputa a cada segundo que pasa el primer puesto a Zapatero. En contraste Y luego están los partidos políticos interesados, que como usureros venden su apoyo a cambio de prebendas, y además lanzan el mensaje a la sociedad que el prostituirse a favor de la anti-España es el camino y es lo normal. Y luego están los socialistas y leninistas de Andalucía, Castilla, Extremadura, Galicia, Aragón o Valencia que con su voto socialista hacen posible que a los catalanes y vascos de extrema izquierda no les falten privilegios. Y podríamos seguir enumerando, por ejemplo los jueces que estando en su mano ser garantía de legalidad y Justicia prefieren negar el amparo judicial a la parte que le corresponde para obtener a cambio la 30 monedas de la escala social o la promoción profesional,  o para anteponer su fanatismo ideológico sobre el deber de buscar la verdad y adherirse a ella.

Es sólo un gesto, pero en este gesto Nadal expresa la bondad y la caballerosidad del ser español, -hoy perseguido en España (de hecho no han faltado ultraizquierdistas que lo han criticado porque su gesto les ha parecido machista)-,  y con él ha arrancado, como el que tira de un mantel y arrastra al suelo de un golpe todo lo que hay en la mesa, toda la bajeza moral que caracteriza a la España oficial que nos ha tocado vivir. Compárese, por ejemplo, con lo que ese mismo día, según ha publicado ABC,   hizo el Presidente del Gobierno, el doctor Mentira, de retirar en Mallorca el helicóptero de la Guardia civil que estaba buscando a un desaparecido que se teme por su vida, para usarlo él, porque le resultaba más cómodo un trayecto de 50 minutos en coche hacerlo en 23 minutos en helicóptero a costa de lo que le pueda pasar a este desaparecido.

España está bastante podrida, y esta noticia de ABC, que por supuesto no saldrá en ninguna televisión de España, es triste y amarga prueba de ello, pero todavía hay quien como Nadal, desde la ejemplaridad y la autenticidad, no ha desertado del ser español.  Creo que Nadal ha dado un ejemplo de lo que significa ser español.


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